El ajedrez es uno de los motivos clásicos de la filatelia. ¿Será porque a muchos filatélicos les gusta también el ajedrez o… simplemente porque los servicios filatélicos ven en este campo un filón comercial?. Me atrevería a aventurar que sin la primera premisa, la segunda sería difícil. De una forma u otra, el enlace entre ambas aficiones es un hecho y para la gente que las comparte simultáneamente, es una suerte.

Casi todos los servicios filatélicos del mundo, incluyendo los de algunas naciones en las que el ajedrez carece de difusión, han emitido en un momento u otro, sellos dedicados a la historia del juego más noble, a sus campeonatos mundiales, o a los mejores jugadores.

La filatelia ha servido para ensalzar a las glorias ajedrecistas de los países que pertenecieron al bloque socialista, aunque algunas de aquellas glorias, en el ámbito privado, se confesaran anti-socialistas. La manipulación política no es más que la forma más extendida de manipulación del pensamiento así que no debemos preocuparnos demasiado, hay que convivir con este hecho aunque no viene mal un consejo: seamos escépticos, analíticos y quedaremos más o menos inmunizados a la manipulación.

Dejo la filosofía barata y vuelvo al ajedrez y a la filatelia para cerrar este comentario con una recomendación: el tema del ajedrez en la filatelia es una sugerencia sobre coleccionismo que permitirá disfrutar a los que compartimos las dos aficiones, o que estimulará a los que practican una a investigar acerca de la otra.

Por último, me gustaría comentar el sello de la imagen que forma parte de la serie de siete sellos húngaros dedicados a la XXI Olimpiada de Ajedrez y que curiosamente recoge una miniatura del libro de “Las partidas” de Alfonso X “el sabio”.